A partir de los años 50 han nacido en la tierra niños especiales, cuya misión era la ruptura de esquemas, reglas y sistemas que vigente hasta entonces.

El nombre es debido a un fuerte porcentaje del color índigo, que representa la intuición y la espiritualidad, en sus auras.

Principal tarea de estos seres es el valorizar sus peculiaridades, y en base a ellas descubrir cual es su misión en esta vida, usando el elevado nivel de conciencia que los caracteriza, a favor de la evolución de Gaia.

El niño índigo se siente diferente, fuera de lugar, es extremadamente sensible, empático, creativo y tiene fuertes problemas con la aceptación de las reglas, la autoridad y las jerarquías.

Al menos una vez en la vida ha tenido experiencias extrasensoriales, como contactos con otras dimensiones, percepciones de energías de personas o lugares, telepatía, visiones de presencias no físicas, como difuntos, ángeles, guardianes espirituales.

Durante la infancia es consciente de sus capacidades y de su misión en la tierra, es muy perceptivo, intuitivo, soñador y visionario.

Tiene la exigencia de mejorar constantemente a si mismo y el contexto donde vive, y está en conflicto con los sistemas, que ve como obsoletos, el político, el educativo, el sanitario, el legal.

No soporta la falsedad, la hipocresía y tiene un gran sentido de la justicia.

Su gran curiosidad lo lleva a informarse sobre varias temáticas: aprende fácilmente, pero se aburre igual de rápido cuando llega a un buen conocimiento del tema.

Es inteligente, hipersensible y tiene la capacidad de curarse a si mismo y a los demás, ya que puede entrar en contacto con realidades que no todos ven.

Siempre pregunta el porqué de las cosas que le imponen y no se conforma con trabajos repetitivos; conoce bien el estado depresivo, la desesperación, la impotencia y en algunos casos el instinto suicida.

Embajadores revolucionarios de una nueva tierra, los niños índigo, ya adultos, están acogiendo en sus familias las nuevas generaciones cristal e arcoíris, que confirman el instinto de vivir en paz amor y unidad, marcando un ulterior paso en adelante en la evolución de Gaia.