La tierra es una maravillosa escuela evolutiva. Aquí una alma puede vivir plenamente, y através de las emociones del vehículo tridimensional experimentar las polaridades: sentir pura alegría o gran desaliento hace vibrar el cuerpo que lleva puesto.

En Gaia hay libre albedrío y una vez allí las almas tienen la tarea de descubrir la conexión con su propósito originario: la condición esencial del “contrato” de vida es olvidarse después de cierta edad quienes son y de donde vienen. Unos de mis trabajos es la presencia continua, a la espera de una reconexión con la esencia Madre en algún momento de la vida.

El vehículo terrestre está formado por un cuerpo físico, que permite recibir ciertas informaciones, imágenes, sonidos, sabores, perfumes, y por otros cuerpos que permiten ver, sentir, experimentar muchas más realidades que a simple vista humana están ocultas. La reconexion consiste en empezar a usar todos esos cuerpos y así manifestar las habilidades desarrolladas en las numerosas vidas. Por eso controlo que el alma, con su vehículo, siga la tarea asignada y que no se distraiga del objetivo que establecimos.

De que forma logro hacer eso? Tengo instrumentos de comunicación muy especiales: intuiciones, sincronicidades (que en la tierra llaman coincidencias), deja-vu, telepatía. En fin, puedo recurrir a varias maneras de comunicarme, según la predisposición del alma en cuestión: a veces me divierto a enviar mensajes a través de canciones, o de frases que de hacen mágicamente visibles, y cuando se da cuenta del mensaje, mando una señal de amor, una vibración especial para confirmarle que esa corazonada era una indicación del camino a seguir.

Otra forma para que entienda el nivel de evolución del momento es la técnica del reflejo mutuo: cada vez que dos almas se cruzan una hace de espejo a la otra, siempre hay un aspecto de la primera que llama la atención de la segunda, y viceversa. Conviviendo pueden observar las emociones que se han de experimentar y sanar en ese momento: cada encuentro de almas es una ocasión para auto conocerse viendo claramente cualidades y defectos.

Los que escogemos como padres son nuestros primeros maestros, luego, en el transcurso de la vida las multitudes de encuentros aparentemente casuales, siguen la necesidad de evolución de cada uno. Si las almas siguen el flujo sin echarse para atrás o resistirse, sino buscando una razón superior a todo lo que les pasa, se quedan en contacto con la parte divina que el ellas reside.

Esta ves necesito montar una obra en la que pueda experimentar el perdón, el amor propio, la pasión por la belleza y la alegría. Todo ayudará al alma a reconectarse al propósito divino, en este momento especial de la vida de la Madre tierra. Todo está listo ya, actores, guiones, solo tengo que esperar el momento para mandar el alma a interpretar su parte.