Los registros akáshicos son una “biblioteca” de la memoria universal. Un macro inconsciente colectivo no sólo de las personas, sino de todo aquello que tiene vida.
Conocidos en la antigüedad como Tablas de Thoth en Egipto o Banco Psi por los Mayas, reúnen información sobre probables futuros, presente y pasado de cada ser viviente y a todos los niveles posibles de existencia en nuestra “realidad”.
Incluye entonces, las informaciones de la tierra como entidad y de sus habitantes en sus varias versiones multidimensionales.

El adjetivo akáshico viene del sánscrito Akaśa que significa “éter”, o sea el espacio o energía cósmica que está dentro del universo, en el que circulan la vibración, la luz, el sonido, la vida, y que es la base de todas las cosas, el contenido y el contenedor.

El concepto de akásha nos dice que debajo de la capa de las apariencias, hay un mundo interconectado de cosas que se auto crean, y a través de conexiones universales crean a todas las demás: el microcosmo es contenido en el macrocosmo y viceversa.

Deducimos que cada acción que realizamos influencia lo que nos rodea, porque somos uno con el Todo, y se evidencia el poder creativo que llevamos dentro y la responsabilidad de lo que manifestamos al exterior con pensamientos, palabras y acciones.

En esta biblioteca etérica podemos encontrar detalles karmicos, y experiencias de esta y de otras vidas por las que pasamos, los bloqueos energéticos actuales, las lecciones de vida que aquí y ahora estamos listos para aprender, las habilidades aún dormidas de nuestra alma, sus puntos fuertes, su origen (de que planeta venimos), y el tipo de trabajo que hacemos en el plano astral (cuando dormimos y no solo).
Procesando los detalles recibidos normalmente se logran identificar patrones que se repiten en varias vidas, y que para evolucionar, es preciso iluminar.

Nuestro Ser de luz es el intermediario adecuado al que recurrir para obtener estas informaciones: para entrar a los registro akáshicos nuestra vibración debe ser elevada, nuestra energía “limpia”, de otra manera, en lugar que recibir respuestas de nuestro Yo multidimensional, llegarían de otras entidades de vibración correspondiente.

El terapeuta que accede a la gran biblioteca ha recibido una sintonización espiritual que le permite una conexión a través de un canal puro con la información akáshika, accediendo por medio de rezos, mantras, códigos sagrados.

Es una técnica que se puede aprender, comprometendonos con las energías superiores de Luz, a aprender a leer el propio registro, haciendo mucha práctica, y sólo después de eso hacerse canal para la lectura del de los demás; luego de haber practicado mucho la auto sanación, seremos capaces de ayudar a otro ser humano a auto-orientarse en su vida.

Es normal que sin alguien que nos ayude, al menos por las primeras veces, las respuestas que obtenemos puedan ser influenciadas por nuestras emociones, por la poca precisión en la formulación de las preguntas o por no querer aceptar ver ciertas realidades.

Generalmente se puede sanar la primera capa de bloqueos energéticos sobre los cuales estamos investigando, ya que cada curación que se hace, tarda cierto tiempo para que se metabolice a nivel físico y anímico, manifestandose con síntomas más o menos fuertes, según la textura de lo que estamos trabajando (fiebre, dolor de garganta, agotamiento, etc…).
Por ejemplo son necesarias varias lecturas para trabajar un síntoma que lleva años acompañándonos, porqué podría ser necesario observarlo bajos varias perspectivas, cuyas facetas vayan saliendo poco a poco.

Otra opción de lectura es la de comparar las informaciones akáshicas de dos personas y de orientar las preguntas a la relación entre los dos. Se pide SIEMPRE permiso a las dos almas para poder efectuar la búsqueda: una vez concedido, nos conectamos y recibimos las respuestas a través de los Seres de luz: yo pregunto algo a mi Ser multidimensional, para que a su vez le pregunte al Ser de luz de la persona en cuestión. Este es el protocolo para leer los registros de cada persona ajena a nosotros.
Se puede indagar sobre las historia conjunta de las dos almas, en esta reencarnación y en las demás, sobre bloqueos energéticos en común y sobre esos detalles que pueden ser útiles para la evolución como pareja; lo mismo se puede aplicar a cualquier tipo de relación (padre-hijo, hermanos, amigos, etc…).

La lectura, para uno mismo o para una pareja es un tema delicado y requiere mucho equilibrio energético, haber trabajado mucho sobre uno mismo y sus limitaciones, y mucha práctica.
Pero si queremos aprender, si sentimos que nos resuenan estas informaciones, con voluntad, intención y la colaboración providencial de personas que, si así tiene que ser aparecerán en el camino, lo podemos lograr.

Herramientas y soporte para la lectura de los registros akashicos