Los puntos decisivos en la vida son claves evolutivas para ampliar y “colorear” el abanico de experiencias posibles.

Podemos aprender a usar conscientemente esta predisposición de nuestro Ser de luz a la mayor variedad de conocimientos, con fines terapéuticos: no hay mejor manera de practicar, que la auto-sanación emocional.

La curación de bloqueos energéticos se da cuando modificamos conscientemente la información, volviendo a propósito al momento en el que tuvo lugar el acontecimiento.

Por ejemplo en el caso de un abuso que ocurrió en el pasado, volvemos a esa fecha, sanamos la emoción tomando conciencia de ella y con perdón hacia nosotros, y hacia el abusador; y con técnicas energéticas deshacemos el vínculo victima-verdugo, enlace que nuestro Yo multidimensional había programado, desde antes de que naciéramos, manifestar en esta existencia.

Lo que hacemos es iluminar la información del pasado: se crea así un duplicado energético del camino existencial: desde el instante del trauma se abre una línea de vida paralela, donde se sana automáticamente lo que, desde ese momento en adelante, tiene que ver directa o indirectamente con la emoción del daño que sufrimos.

En esta nueva línea la emoción se habrá restaurado totalmente: donde antes había agitación, ahora hay paz.

Así como es posible crear un desdoblamiento energético consciente, con el objetivo de sanar un evento traumático, con la misma facilidad la bifurcación se puede generar inconscientemente.

Cada vez que tenemos delante una elección muy significativa para nuestras vidas, cuando hay emociones fuertes en juego, nuestro Yo multidimensional crea caminos paralelos con fines evolutivos.

Una parte de nosotros se queda en el antiguo puesto de trabajo, la otra decide, por ejemplo, hacer el viaje que siempre habíamos soñado.

La línea de nuestra existencia se duplica, con el propósito de ampliar el abanico de experiencias de nuestra alma.

No estamos conscientes de la otra opción, la que no vivimos, pero para nuestra alma esa es real: una parte de nosotros vive efectivamente esa segunda línea.

Las vidas paralelas se están constantemente intercambiando informaciones: hay una fuerte conexión a nivel profundo; compartimos habilidades: podríamos descubrir talentos que antes no teníamos.

Por ejemplo en el viaje aprendemos otro idioma, o un trabajo manual: si la parte de nosotros que se ha quedado con el antiguo trabajo, tuviera que hacer la misma manualidad o conociera a alguien que habla el “nuevo” idioma, podría tener mucha una facilidad para conectar con esas informaciones.

De la misma forma se transfieren traumas o bloqueos: si por ejemplo en la vida más sedentaria hay una ruptura de pareja, se podrían percibir sentimientos de decepción, tristeza o rabia durante el viaje.

Nuestro Ser de luz es el que se encarga de filtrar lo que tiene que llegar a una u otra línea de vida, y lo que no es necesario que experimentemos.

La totalidad de las experiencias de vida desde que nacemos hasta que nos muramos, es recogida por el Yo multidimensional, que al final de cada reencarnación recibe cierta cantidad de informaciones que lo llevan a evolucionar, lo que es su gran propósito.

Desde su punto de vista cada vida, con todas sus facetas y sus bifurcaciones, es simplemente una lección, comparable a lo que para nosotros es un día de nuestra existencia.